El pasado miércoles 3 de junio, la Secretaria de Organización del Partido Socialista, Leire Pajín, afirmó para la posteridad que, con la coincidencia cronológica entre la presidencia de Estados Unidos a cargo de Barack Obama y la presidencia de turno de la Unión Europea a cargo de José Luis Rodríguez Zapatero, estaba a punto de sucederse “un acontecimiento histórico a escala planetaria”.
La particular visión de la realidad que tiene Leire Pajín refleja a la perfección el modo en que el Partido Socialista concibe el mundo y, sobre todo, su absoluta desconexión de la sociedad. No en vano, con comentarios de esta índole es evidente que los socialistas continúan ignorando el sufrimiento de millones de parados, empresarios y autónomos, entregándose a la alegre autocomplacencia y a la más voraz de las soberbias.
En esta línea, un par de días antes de la célebre machada, ya advirtió la señorita Pajín que era sospechoso que el Partido Popular no hablara de los datos del desempleo, cuando, por obra y gracia de la “casualidad”, a las pocas horas el Gobierno dio a conocer unas cifras -maquilladas por el ciclo estacional- según las cuales el paro descendía en algo más de veinte mil personas. Huelga decir que la misma mañana en que el Gobierno dio a conocer esa información el Partido Socialista ya tenía preparado su video para continuar irradiando felicidad.
Así se las ha gastado durante toda la campaña el Partido Socialista: imaginándose que Zapatero es Obama, jugando al ventajismo y descalificando al Partido Popular.
Ya lo demostró en el debate de Televisión Española el candidato socialista, Juan Fernando López Aguilar, cuando, sin el más mínimo rubor, volvió al discurso del Prestige, de las Azores e incluso del franquismo, porque para algunos socialistas todo vale: y todo es todo. Yo mismo lo he vivido esta semana en una televisión local.
Lamento decirles que, en mi opinión, el Partido Socialista ha planteado una campaña sucia; una campaña en que, por si faltaba algo, el Ministro de Fomento avergonzó a todos los españoles poniendo en riesgo la seguridad del ex Presidente Aznar intentando defender lo indefendible: el uso de un avión militar para irse de mítines.
Después de estas elecciones, espero y deseo que, en un ejercicio de madurez, el Partido Socialista reflexione, haga autocrítica y, por el bien de la democracia, pise tierra y abandone la escala planetaria.
(5/6/2009)